Archivo mensual: febrero 2006

Hoy me pesa el dia…

   No ha sido un fin de semana para echar cohetes, pero tampoco puedo decir que me he aburrido…lo cierto es que hace muuuucho que no puedo decir que me aburro, pudiera parecer algo positivo, y seguro que en muchas ocasiones lo es, pero otras tantas resulta verdaderamente extresante no tener tiempo para aburrirte un ratito.
     Hoy me he levantado ni mejor ni peor que otros lunes, los lunes ya se sabe, son esos dias que "ni esto ni aquello" que "ni fu ni fa" son días gafados de por sí. Realmente no conozco a nadie que le gusten los lunes, los habrá, no digo yo que no, pero personalmente no conozco caso alguno.
    En el centro neuralgico del motor de mi economía, tanta tontería para decir mi trabajo, hoy se perfilaba buena mañana, mucho trabajo, mucha concentración… ¡bien! adoro los dias de frenético trasiego, siempre lo digo y encima es cierto, trabajo muchísimo mejor bajo presión, en el trabajo, puesto que me aisla de mi lado pensador y mantiene a mi voz interior en un respetuoso silencio. Todo iba viento en popa hasta que de pronto ha caido un peso en mi ánimo, a traición, que me ha dejado sin capacidad de reacción, cuando aún estaba recuperandome del ataque, ¡zas! otro peso, y este de envergadura…menos mal que ya quedaba poco para salir, porque no podía ni respirar, se me ha venido encima todo lo plomizo del día, y vuelto a casa bajo una conmoción espiritual y para mejorar las cosas, se ha disparado esa capacidad analitica que en momentos así no solo no mejora sino que suele añadir mas hierro a los acontecimientos.
    Estoy en casa, relativamente a salvo, de momento mi espalda responde y al ser lunes, tengo el indice de energía aún cargado, con cuidado e intentando ser todo lo pausada que mi autocontrol me permite voy consiguiendo desprenderme de este lastre que me ha caido…aun queda, soy realista, me muevo en terreno pantanoso, pero al menos estoy en guardia.

Por fin viernes

Hoy voy a darme un paseo entre nubes, la lluvia ha cesado y el viento parece estar descansando de una semana tan frenética, así que aprovechando esta aparente calma voy a salir a refrescar la mente con el frio de este largo invierno y despejar los pulmones con el salitre del mar. Hoy el cielo está prieto de nubes, es como si estuvieran celebrando una convención…quizas para deliberar sobre la posibilidad de cubrir todo con su manto para disimular los desperfectos que el género humano va causando en el relieve mundial.

     Pero yo, mientras tanto, aprovechando que están distraídas deleitandonos con la infinidad de tonos desde el blanco al negro, pasando por un amplio abanico de grises, me aventuro a caminar por los lugares que conozco y que me reconfortan por su familiaridad para poder estirar el encogimiento del alma que estos días tormentosos me han causado…
     Hoy es viernes, y como tal, me embarga una sensación positiva, viene rodeado de connotaciones positivas…inicio fin de semana, sin obligación de madrugar (aunque hay algunos en mi vida que desconozcan esta característica)
poder aparcar el reloj, poder relegar algo el sentido obligatorio de cada día por una sensación de despreocupación, más o menos.
     Feliz, feliz fin de semana…

Martes…

    

     "Me he asomado tras los cristales de mi refugio y la tormenta apenas me ha dejado avistar nada, el viento arroja sobre los cristales la lluvia, que enojada parece elevar el retintín cristalino de sus gotas. El mar está bravo, impetuoso, a veces creo que las tormentas, de vez en cuando, le tonifican, le vigorizan y sabiéndose poderoso hace una exhibición de todo su potencial. Es bello tal alarde, hace que le observe con arrobo. Se que en otras condiciones me causaría temor, cierto es que lo amo, pero de igual forma lo respeto, el mar, el agua, …. todo ello me hace sentir diminuta, indefensa, tanta grandeza, tanto poder… a pesar del viento y la lluvia se puede oír su rugido, es voz atronadora y poderosa que hace que, aun estando al calor de una buena estufa, recorra mi espalda un escalofrío.

     La tormenta en sí es una visión que depende del estado de ánimo puede ser algo hermoso o algo desolador. Yo hoy tengo el espíritu marinero, y mi corazón palpita al ritmo del embate de cada ola, mi cabeza reposa sobre los cristales arrullada con el canto del viento y la lluvia, y así, imaginando ser viento, lluvia y mar, transcurre un nuevo día a la espera de su noche.”

Proverbio

Un amigo es uno que lo sabe todo de ti y a pesar de ello te quiere.

Elbert Hubbard

 

 Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo.

La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas.

Aristóteles

 

Lunes

Hoy lunes amanece frío…y pese a la ropa que uno se ponga, el frío está dentro ya. Creo que estamos todos tan helados que debemos de subir las calefacciones para hallar ese calor que entre nosotros no encontramos. El calor humano está desaparecido, como las aves que migran a otros lugares buscando el calor que no encuentran allá donde moren.
Buen día a todos…y buen día a mi alma gemela.
No olvidemos sonreir aunque nos castañeteen los dientes.

Alma Desnuda

ALMA DESNUDA

Soy un alma desnuda en estos versos,
Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.

Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.

Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.

Alma que adora sobre sus altares,
Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.

Alma que fuera fácil dominarla
Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla.

Alma que cuando está en la primavera
Dice al inviemo que demora: vuelve,
Caiga tu nieve sobre la pradera.

Alma que cuando nieva se disuelve
En tristezas, clamando por las rosas
Con que la primavera nos envuelve.

Alma que a ratos suelta mariposas
A campo abierto, sin fijar distancia,
Y les dice libad sobre las cosas.

Alma que ha de morir de una fragancia,
De un suspiro, de un verso en que se ruega,
Sin perder, a poderlo, su elegancia.

Alma que nada sabe y todo niega
Y negando lo bueno el bien propicia
Porque es negando como más se entrega,

Alma que suele haber como delicia
Palpar las almas, despreciar la huella,
Y sentir en la mano una caricia.

Alma que siempre disconforme de ella,
Como los vientos vaga, corre y gira;
Alma que sangra y sin cesar delira
Por ser el buque en marcha de la estrella.

Pensando…

 
 

Hago al andar el ruido de la muerte

y si mis ojos dicen

cuánta vida he vivido y cuánta vida he muerto

ellos podrían también deciros,

cuánta vida he muerto y cuánta muerte he vivido…

Pablo Neruda