Archivo mensual: mayo 2006

Mi mañana

Este dia el paisaje es mas regular, el mar aun se agita, pero su furia se aleja con la bajamar, adentrandose en la mar profunda y lejana para ocultarse y reposar, hasta la próxima pleamar. Hoy mis ojos lo miran hinchados y cansados, distorsionando un poco su visión, pero impregnando aun así mi retina con su inmensidad, en la que paso el tiempo sumergida y abandonada.
Aunque el cielo parece despejarse, aun se agitan en él plomizas nubes que mantienen el aspecto de constante amenaza de lluvia, pero el aire es fresco y limpio despues de una buena tormenta, y a pesar de que no estoy totalmente repuesta de este bajón primaveral, agradezco la posibiliad de hinchar mis pulmones de un aire que renueve toda la contaminación interna y sanee este aquejado sistema respiratorio mio y, de paso, el resto de sistemas aquejados tambien.
Quiero que la resignación me invada, pero tengo pequeños brotes de insurreción interna que no me proporcionan la paz que tanto necesito, este caracter heredado de la rama materna de mi parte materna hay ocasiones en que puede resultar exasperante, pero en muchas ocasiones ha sido la bestia que tira del carro.
Quizas el silencio ha provocado esta pequeña sacudida, es cuestión de seguir intentandolo, y conseguire doblegar esta indomita inquietud mia.
Un dia, abrire los ojos y todo estará bien… ese es mi mañana.
 
Anuncios

Reporte

Hoy me he levantado cansada y algo dolorida, he tomado café y se me han perdido los minutos igualando el marcador de besos de mis hijos antes de salir por la puerta. He bajado a la panaderia, ya iba con el tiempo empujandome escaleras abajo y he parado para coger el dasayuno para mis compañeras, ha querido la "fortuna" que delante mio estuviera el dueño de un bar en el que debe ir a desayunar todo el pueblo porque ha estado diez minutos comprando, presa del sindrome del conejo de Alicia en el Pais de las Maravillas he cogido mi encargo y he volado al trabajo (literal).
El trabajo a discurrido, mmm…mas o menos, al menos mi mente esta ocupada en antender los requerimientos de mi jefa que notandome distraida se empeñaba en mantener firme mi rumbo laboral. (pero con cariño porque es un cielo de jefa).
He salido tarde, he comido poco, he montado en las botas de siete leguas para recoger a mis niños al cole, les he dejado y recogido en sus clases de música respectivas a sus correspondientes horas, he aprovechado una decimas de segundo que parecía que no iban a ningun lado para repasar lo que faltaba en casa y abastecer la despensa, hemos vuelto enteros y sin percances todos y he comenzado a la diaria tarea de…deberes, baños, pijamas, cenas y por último, lectura de un libro, unos minutos, cepillarse los dientes y al sobre.
He malcenado, he remoloneado un poco mas por la cocina y he pretendido ver la tele, pero no parecia tener capacidad para captar mi interés así que lo he dejado, he abierto el ordenador creo que mas por inercia que por ganas y he vuelto a leer cada mensaje que aportais en mi rinconcito junto a mis palabras, y no he podido evitar sentirme culpable de que os asalte el pensamiento de que estoy mal, y eso pueda fastidiaros vuestros propios ritmos.
Por eso os envio este informe, reporte o como querais llamarlo, para que sepais que mi vida sigue, que yo sigo, y que todo, seguramente, seguira igual.
Estoy bien, y tengo muchas razones para estarlo, entre otras, vosotros, sois unas de las mejores razónes para apostar por lo que uno recibe, en vez de por lo que uno pierde.
Un beso a todos y cada uno de vosotros desde un corazón agradecido y afortunado. Maese Lobo, mi duende y la encantadora de palabras, Rosana.
Gracias.

Eclipse

Desde la oscura soledad que trae el miedo,
paralizando el recorrido del aliento,
se tambalean los pilares del sosiego
y descompone mi fe en un lamento.

Se que hay razones que me empujan a la lucha,
mas sin embargo ya mis armas he rendido,
enloquecida mi razón que a nadie escuha,
vago perdida en reflexiones sin sentido.

Y cual araña que su tela va tejiendo,
crece el recelo en mi interior del fin incierto,
en plena siembra, sin ventura ni provecho
es la laguna del olvido lo que temo.

No

No, no tengo nada que decir, no quiero decir nada, cada vez que me rompo me cuesta más recomponerme, cada golpe pierde un trozo de mi en la restauración, son piezas que no vuelven, no consigo ser lo suficientemente fuerte para hacer frente a los embates, los enfrento confiada y despues de recibirlos tan solo me siento magullada, dolorida y perdida, no distingo el rumbo entre las lágrimas y es cuando mas ansío ser una ostra, cerrada, con una concha fuerte, capaz de resistir el oleaje mas feroz, y esconderme, esconderme por siempre…
 
Son caidas en las que pierdo la fe en todo lo que creo, y me deja vulnerable, expuesta, llena de rabia. Arrojada al vacio infinito, con la vacía perspectiva de aceptar la vida sin energía, sin animo, sin arriesgar, sin padecer, sin sentir, sin vivir…

La insoportable convivencia conmigo misma

¡Lunes! hummmm, no estoy de humor los Lunes. Sin embargo me resultan reflexivos, ayer, fin de semana, aromas de ocio, mañana, comienzo de nuevos retos, nuevos pasos.
Me he sentado aquí un rato castigandome a mi misma a liberar algo de este encierro mental en el que me he enclaustrado. Me he declarado en huelga mental, y no se muy bien por qué, pero así estamos.
Me huyo a mi misma, y me tapo los oidos del corazón para no escuchar la voz de mi interior, me distraigo canturreando, moviendome de un sitio a otro, gastando energía física como si estuviese poseida por el espíritu del coche de Fernando Alonso.
No quiero mirarme a los ojos, creo que en el fondo estoy enfadada comigo misma, y no quiero entrar en valoraciones, ni en hipotesis, ni en teorizar…
No sé que hago aquí sentada, no se que decir, creo que hasta que no se me pase mi enfado interno, no podré volver a escribir.
Y todo esto, descubierto un Lunes, ¡vaya rollo! nunca me han gustado los Lunes.

Se me quiere colar un miedo

  ¡Vaya! Ciertamente negar lo evidente no ayuda a nada. Intento parecer calmada, tranquila , despreocupada, pero siento sus miradas sobre mi, murmuran, sus ojos llenos de lastima, de condescendencia, y luego la preocupación, esa es la peor parte, cuando aquellos a quienes importas te miran con preocupación, sus miradas enturbiadas por la tristeza, el rictus caído, la voz apagada, y cuando se acercan a ti, te dan una palmada, te regalan una caricia que pesa, pesa tanto como su miedo.

Yo río, hago bromas e intento hacer desaparecer toda esta negrura que me sitia, ayer estaba mejor que hoy, y se que hoy, será mejor que mañana, por eso temo pensar en cómo estaré pasado.

No quiero pensar, no quiero imaginar, no quiero adelantar acontecimientos que puede que no sucedan, por qué sufrir inútilmente si ni siquiera sabes si después estará justificado. Y luego miro hacia abajo, a la altura de mi cintura, esas matitas de pelo que corretean sin suponer, en bendita ignorancia, y me contagio de ellos, me acerco más para sentirme vacunada con su facultad para trivializar y restar importancia a cosas que no entienden. Pero la negrura que me encierra a veces se me cuela cuando no me doy cuenta y entonces distorsiona mi visión e imagino que sería mi vida sin ellos, o que sería su vida sin mi, y noto como mi corazón parece que hubiera perdido el ritmo, y un dolor se me agarra en la boca del estómago, y se dispara la ansiedad tan solo con entreabrir, solo un poquito, la puerta de mi imaginación.

Por eso me rodeo de ruido, de bullicio, de movimiento que distraiga mis sentidos para no dejarme a solas conmigo misma, para no abrir esa puerta.

Y me coloco una de mis mascaras, la mas alegre y despreocupada que encuentro, y sigo con representación, pero no soporto la lastima, ni la pena, y menos la preocupación, aunque esa la comprendo

Ahora, me he permitido este escape, pero se acabó, voy corriendo a proporcionarme la anestesia necesaria para pasar lo que queda del día.

Un día y su noche

La noche refresca mi cara, el aire nocturno embriaga mis sentidos, el frescor de una noche tras un dia de abrasador bochorno es una de las muchas sensaciones placenteras que me gusta buscar y disfrutar…
En la oscuridad, apoyada en mi ventana, con los ojos cerrados y la cabeza vencida sobre el hombro, imaginanodo que la noche me acaricia el rostro con su mano fresca y aromática, dejo que el peso del día se vaya desprendiendo de mí, se evapore y se aleje…y me gustaría tanto retener esos instantes por siempre en mi piel, en mi ánimo, en mis fosas nasales, en mi cuerpo rendido a su abrazo.
"He sobrevivido" suelo decir ante días tan calurosos que sepultan la energía como toneladas de plomo arrojadas sobre el brío, sobre el caracter. Hoy sobrevivir tiene otro sentido para mi, siempre me sorprende el hecho de que un instante, un minuto, pueda cambiar la percepcion de las cosas, el rumbo de una vida o de muchas. Cambiar, constantemente en movimiento, somos camaleones expuestos a las situaciones, a los retos, a los obstáculos diarios.
Desde mi pequeño observatorio nocturno, advierto la cantidad de ventas que se hallan abiertas, en la oscuridad, mudas invitaciones para la noctámbula visita de la refrescante noche, y me sorprendo pensando en que me gustaría ser un "atrapasueños", ya que por tan descubiertas aberturas aprovechan a escapar, como dejándose caer, los sueños, mientras sus hacedores se entregan vencidos a esa pasusa de la vida, el sueño, que tanto reconforta. Y resbalan entre las cortinas, sobre las fachadas, por las grietas… arrastrandose, o elevándose, o perdiendose por las alcantarillas de las ciudades.
Como me gustaría husmearlos, rastrearlos, atraparlos para hacer con ellos un tapiz, un tapiz que colgar en cualquier pared, donde poder acudir a contemplarlos y dejarse calar por ellos, cuando el alma esté sedienta de ilusiones.
Me voy, esta noche volaré sobre mi ciudad, a través del fresco aire que me envuelve y me transporta lejos del ahogo, de la asfixia.