Archivo mensual: noviembre 2006

¡Déjame libre!

 
                         ¡¡DÉJAME LIBRE!!
 

Te diviertes jugando con los hilos que mueven los sentimientos,
los tensas y relajas sin importarte los latidos del corazón.
Y en cada nuevo juego, sangro, sangro y recelo,
desconfío y me ahogo en un nuevo temor a equivocarme,
de volver a sumergirme en las turbulentas aguas de la agonía.
Déjame respirar, no me robes el aire,
no me arranques las alas cada vez que me crezcan.
Si nada sientes al verme asi, ¡déjame libre!.
 
 
(Para todos aquellos titiriteros del amor, siempre de feria en feria.)

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¡Estás tan lejos!

 
 

Hoy he jugado a un juego, tus labios me besaban sin tocarme, tus manos me rozaban sin palparme, y tu cuerpo me colmaba sin estar.

Hoy he flotado sobre el agua, con el rojo vestido de la pasión adhiriéndose a mi piel, sintiendo tu caricia refrescante a través del mar de los sentimientos.

Hoy he bailado sobre tus pies entre nubes de promesas bajo la rutilante luna de la esperanza.

Hoy he estado contigo, ¿no te has dado cuenta? claro… ¡estás tan lejos!.

El mundo de las palabras

 
En el mundo de las palabras me sumerjo tantas noches con sus días, para vagar por las colinas y laderas de los trazos.
Mundo ajeno al mundo que me rodea, tantas veces guardián de mi cordura, a veces son la sangre de mi herida y otras, imperturbable acero que me hiere.
Pero siempre que me pierdo en él me encuentro, o encuentro las huellas que me guían.
En mi mente como enjambre se me enredan, incesantes asediando mi silencio, pero a pesar de la inquietud que ello me crea, las persigo si de cerca no las siento.
A veces solo de ellas me alimento, único néctar capaz de saciar mi sed, una sed que cada vez es mayor y más me urge.
Volar como pluma entre renglones, por infinitos paisajes inexplorados.
Las palabras y su mundo, el mundo y las palabras universo infinito donde traspasar el umbral del escenario de la vida.

Calle larga

 
Negra la mirada, de una negra alma,
oculta en su sombra, su propia pantalla,
eterno camino que lleva a la nada,
arrastra sus pasos por la calle larga.
 
Húmedos los pies, de sus propias lágrimas
las losas del suelo son cuesta empinada,
quiebran sus cimientos y queda postrada
en la estrecha calle, en la calle larga.
 
Y se ve a lo lejos la puerta cerrada
puede ser promesa o condena lacrada
parece rendirse sin plantar batalla,
y se muere el eco, por la calle larga.
 
Ahoga la lluvia cualquier esperanza
de secar la angustia que crece en su alma
atadas sus manos, rota su garganta,
se queda atrapada en la calle larga.

Poema de A. Gala

ATARDECIÓ SIN TI

Atardeció sin ti. De los cipreses…
a las torres, sin ti me estremecía.
Qué desgana esperar un nuevo día
sin que me abraces y sin que me beses.

A fuerza de tropiezos y reveses
la piel de la esperanza se me enfría.
Qué agonía ocultarte mi agonía,
y qué resurrección si me entendieses.

Atardeció sin ti. Seguro y lento,
el sol se derrumbó, limón maduro,
y a solas recibí su último aliento.

Quién me viera caer, lento y seguro,
sin más calor ni más resurgimiento,
gris el alma y frustrada entre lo oscuro.

(Antonio Gala)

Arrepentimiento

 

ARREPENTIMIENTO

A veces morir en cada palabra dicha,
en cada dardo lanzado,
en cada acento envenenado.
 
A veces retener el aliento hasta el jadeo
por la fuerza de los verbos,
el azote de los modos.
 
Y de que sirve después si ya has herido,
hay tinta que ni las lágrimas la borran,
no hay castigo que el remordimiento calma,
tras el amargo silencio del abatido.

Eternos juegos de mar…

 
     Me gusta verte aquí, a mi lado, yo leo o escribo y tu, juegas relajado con la brisa que se divierte despeinando tu superficie.
    No puedo evitar un gesto reprobatorio, aunque se me escape la sonrisa traicionera, por el “ tu la llevas” que os traéis. Al final siempre acabáis igual, tu te impacientas elevando tu genio con la intención de salpicarla, y la brisa, ligera, vuela a esconderse entre las rocas. Acabarás hecho una furia, lanzando tu oleaje sin rumbo y sin ningún fin aparente.
    ¡Ves! el sol ya se ha cansado de miraros y descorre sus cortinas de blancas gasas que atenúan la luz que necesito para mi tarea.
    Ese es tu propósito siempre, como un niño, conseguir que deje lo que estoy haciendo para mirar como alteras el paisaje con tus juegos y tus sacudidas…aunque, sabes que me encanta mirarte, Cantábrico mío!