Archivo mensual: enero 2007

Bésame

Bésame! Cuando me besas

siento tantas cosas blancas

que me olvido de tus besos

para soñar con tu alma!

Y sueño cosas tan dulces,

y tantos placeres sueño,

 que me olvido de tu alma

 para soñar con tus besos!

"Dulce María Borrero"

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Este es mi regalo…¿lo aceptas?

DIME

Dime que no me conformarás nunca,
ni me darás la felicidad de la resignación,
sino la felicidad que duele de los elegidos,
los que pueden abarcar el mar y el cielo con sus ojos
y llevar el Universo dentro de sus cuerpos.
 
Y yo te vestiré con lodo y te daré a comer tierra
para que conozcas el sabor de vientre del mundo.
Escribiré sobre tu cuerpo la letra de mis poemas
para que sientas en ti el dolor del alumbramiento.
Te vendrás conmigo: haremos un rito del amor
y una explosión de cada uno de nuestros actos.
 
No habrán paredes que nos acorralen,
ni techo sobre nuestras cabezas.
Olvidaremos la palabra
y tendremos nuestra propia manera de entendernos;
ni los días, ni las horas podrán atraparnos
porque estaremos escondidos del tiempo en la niebla.
 
Crecerán las ciudades,
se extenderá la humanidad invadiéndolo todo;
nosotros dos seremos eternos,
porque siempre habrá un lugar del mundo que nos cubra
y un pedazo de tierra que nos alimente.
 
(Gioconda Belli)

Hoy…¿fue miercoles?

Pasan los días y se suceden las intervenciones, los cometidos. Los observo como si los acechara distante, no quiero aproximarme, necesito mi rincón. Analizó, exploro como si nada de esto fuera conmigo, todos clasifican, especulan, todo son veredictos, sentencias.

Nadie escucha, todos hablan tanto y tan alto que no se oyen mas que a ellos mismos. Nadie atiende los silencios, y ¡hay tantos!…

 Los silencios de aquellos que dudan, de aquellos que esperan, de aquellos que precisan una sonrisa… yo antes los oía más claramente, ahora, desde aquí, en medio de este espacio de desconcierto, debo entregarme de manera feroz para distinguirlos, ahogados, empañados por los ecos huecos de los que solo se ven a si mismos.

Me asusta pensar que estoy perdiendo esa capacidad de sentir los silencios ajenos, que me he dejado ensordecer por los sonidos frívolos y exagerados, o por aquellos, siempre incómodos en sus sillones. En este momento, estoy hueca. Sostenida por la fuerza de lo que fui o de lo que no seré. Dispersa mi condición, espero, inmóvil, ver si regresará a mí nuevamente o seré por siempre un recipiente vacío donde irán a desplomarse las voces vanas y los reveladores silencios. 

Un poema

…Vagabundo…

Solitario el vagabundo por el mundo, recorre caminos, sin volver jamás la vista atrás.
Yo quisiera ser el vagabundo, recorrer el mundo y dejar mi vida en manos del azar,
 poder ver como la noche me anuncia, que ha pasado un día más,
 sentir que las estrellas mi sueño velarán.
Yo quisiera que mi vida fuese a un tiempo suspiros y risas, que del fondo de mi ser puedan brotar;
Y seguir andando y esperando que algún día no pueda más,
y el ocaso de mi vida ver llegar.
Poder ver como la noche me anuncia, que ha pasado un día más,
 sentir que las estrellas mi sueño velarán.

Somewhere…

Somewhere (el algún lugar)
 
There’s a place for us,
somewhere, a place for us.
Peace and quiet and open air
wait for us
somewhere.
 
There’s a time for us,
someday a time for us,
time together with time to spare,
time to learn, time to care,
some day!
 
Somewhere.
We’ll find a new way of living,
we’ll find a way of forgiving
somewhere.
 
There’s a place for us,
a time and place for us.
Hold my hand and I’ll take you
there.
Hold my hand and we’re halfway
there.
Somehow,
someday,
somewhere!       (Barbra Streisand)
 

Relato

 

El principio del fin o al fin, un principio.

No piensa en mira atrás, una pequeña mochila la acompaña, aunque su equipaje sea mayor de lo que se aprecia, el peso de su alma se lo confirma…  Demasiado apegada a las cosas, siempre se lo dijeron; se siente extraña, no se reconoce a ella misma, el estómago se le encoge en el preciso instante en el que cruza el umbral de la puerta que se cerrará tras ella y por la que sabe que no volverá a entrar. Inevitable esa última mirada que la hace dudar, volver a nacer o morir definitivamente, ese es el conflicto, no lo sabrá hasta que lo experimente, dependerá de los pedazos que pueda rescatar, para muchos morirá y ¿para ella…? nunca tuvo importancia.

Traicionero el llanto que la nubla esa primera mirada, el miedo a la libertad no es tan pavoroso como el terror a sangrarse en su rutina, se dice, pero aún así sus entrañas se desgarran quedando atrapada entre el interior de su universo y el exterior que la invoca. Ese primer paso la hace sentirse como si se soltase la mano del amparo que la detiene de una caída al vacío, pero quién sabe, puede que se estrelle, o que en su caída, la broten alas que la guíen hacia su propio descubrimiento, lejos, a nuevos caminos, nuevos sueños, nuevos cuentos.

Tiembla su mano mientras el portazo resuena en sus oídos como el estallido de una bomba de relojería, sus rodillas flaquean amenazando el buen fin de su huida…¿fuga? ¿evasión? ¿escape? Aquellas palabras no mostraban una imagen favorable de su acción, pero en definitiva, sabía que así era.

El perdón no cabría en el lugar de donde partía, sabía que se llevaba fragmentos de todos, pues todos habían depositado el peso de sus vidas en sus manos, como quien amontona abrigos en una percha, ahora, quedarían allí, tendidos, pero solo hasta que encontrasen una nueva percha. No quería pensar si se arrugarían, o si alguno se estropearía en el impacto, ya no cabía mas dolor en su vida, el dolor ajeno había llenado su depósito, expulsando el suyo propio y las grietas evidenciaban el exceso de aforo.

Como una agorafóbica, su corazón palpita atropelladamente, el aire no cabe en sus pulmones y la cabeza parece a punto de estallar mientras se acerca a la calle, no había retorno, su mirada ausente, extraña entre los transeúntes, ajustando su paso a su presente, y exhala el último suspiro de su pasada identidad, adquiriendo, con la primera bocanada de oxígeno, una nueva.

Sonríe tímidamente, sintiendo cómo de pronto una niebla atrapa sus recuerdos, y se los arranca, comenzando con ello, la mejoría de aquella llaga que la martirizaba, su existencia.