Archivo mensual: septiembre 2007

Cronos

CRONOS

He sentido el beso del tiempo en mi frente, refrescante, translúcido, invitándome a volar entre sus filas de minutos y segundos sin formación, sin reglas, sin sentido.

Ha querido elevarme de este irrespirable desierto que me deseca, perdida entre dunas de lamentos sin poder coronar una cima, colocando un pie entre toneladas de lástima que se desmoronan bajo mis pies haciéndome descender de nuevo.

Inútil caminar cuando soy incapaz de elevar la mirada hacia la bóveda celeste que acecha mi incierto viaje.

Pero llega, me roza, juega a arrancarme una sonrisa que quiebra mis marchitos labios. El tiempo siempre llega y a veces, nos recoge de lugares donde jamás creímos arribar. Dicen que todo lo pone en su lugar, cierto es que seguramente lo intente, pero es difícil reunir todas piezas de un puzzle cuyos fragmentos fueron cayendo perdiendo la imagen que formaban.

Si le tiendo las manos me toma por las muñecas para sentir mi pulso entre sus intervalos de calma, a veces reniega si retrocedo y otras se entusiasma si me muestro receptiva.

Lo único que tengo, es lo que el tiempo me da o lo que el tiempo me quita, ser consciente del espacio temporal que ocupo me devuelve mi identidad. Necesito esa conciencia que tan lúcidamente se muestra ante mí algunas veces.

Necesito esos besos que el tiempo me regala, cuando menos me lo espero. 

 

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Poesía y Yo

 
LA POESÍA Y YO
La poesía, el lugar donde la expresión íntima de cada uno, la oculta, se hace verdad. Donde uno siente que es preciso describiendo a través de su propio ser.
 
Es la esencia misma de los pasiones descifrada en vocablos, en términos, en sentencias. La alegría estalla en la poesía, el dolor se libera ente renglones que describen sus imágenes, el amor se hace eterno en las estrofas.
 
La poesía, la desnudez del ser humano, sin piel, sin máscaras, una exposición que puede incluso perturbar por su realidad, por su honestidad, una paleta que muestra lo multicolor del ser humano, desde el negro más oscuro al blanco más hipnótico, tentando todas las tonalidades.
 
He leído una afirmación sobre la idea de lo que es poesía, y se me ha clavado en el pecho con una precisión de francotirador:
 
 “La poesía, el arte, no es un espejo en el que nos contemplamos, sino un destino en el que nos realizamos”.
 

Interrupción

 

INTERRUPCIÓN
 

     Emprendida la metamorfosis, concentrando la fortaleza necesaria para moldear una cubierta protectora que forme su propia crisálida, consciente de todos los segmentos en que se halla dividido su cuerpo, aguarda su nueva reorganización interior que muestre la nueva vida.
     Quizás debido a un impredecible cambio climático, o al desmoronamiento del lugar de letargo ante la sacudida de la realidad que vive, éste proceso parece interrumpirse.
     En su interior, temeroso, asustado, el organismo en desarrollo se aferra a la imagen de esas alas que debían abrirse, hermosas, majestuosas y llenas de color, que lo transportasen a lugares que durante un tiempo fueron formando su collar de ilusiones, que guardaba, celosamente, para enriquecer aquel primer vuelo, aquel que la haría al fin sentirse plena, hermosa y capaz de mostrarse al mundo tal y como quería ser.
     Pero el tiempo, inclemente, proseguía su tarea, y el espíritu, así como la esperanza que aquel simple ser había puesto en aquella crisálida, se iba secando, consumiendo, estrechando aún más aquella sensación de abatimiento que la arrinconaba hacia su propia rendición.
     Silenciosamente, sin resistencia, enmudeció su universo, hasta que los colores se borraron de sus sueños, y sus alas, solo fueron bocetos en el viento.

Delicadezas

 
 
DELICADEZAS
 
Junto a mis hijos
caminan de la mano
nuestras distancias.
 
Escucho al viento
y su clamor arrastra
voces que anhelo.
 
En los recuerdos
se nos queda dormido
el desaliento.
 
Me mira el cielo
derramando su llanto
lluvia en mi pelo.
 
Guardo en mi pecho
tus cálidos aromas
mi madre tierra.