Archivo mensual: octubre 2007

Marcas para siempre…

 

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"Hay personas que nos hablan

 y ni las escuchamos;

 hay personas que nos hieren

 y no dejan ni cicatriz

 pero hay personas que simplemente

aparecen en nuestra vida

y nos marcan para siempre."  (Cecília Meireles)  

 

 

 

 

 

Naturaleza del Amor

 
NATURALEZA DEL AMOR
 
Amor de aire
volátil, ligero
que llegaste
como soplo nuevo
un irrespirable día.
 
No se si de verano,
otoño o invierno.
 
Amor de fuego
que rozaste mi piel
dejando tu signo,
atropellado el latir
equilibrado.
 
Palpitando en la sien
de fiebre ardiendo.
 
Amor de agua
que sumerge el dolor
en honda sima
refrescando la fe
en los sentimientos.
 
En el mar impaciente
del deseo.
 
Amor de tierra
que prometes, cruel
profundas cepas
que se secan, de pronto
en mil desiertos.
 
Convirtiéndote
al fin, en espejismo.

Afonía crónica del ánimo

AFONÍA CRÓNICA DEL ÁNIMO

Estoy perdiendo la capacidad de escribir fluido, largamente; como si las palabras convalecieran de una extraña enfermedad que parece aquejarme, la del sigilo anímico, ese silencio expectante en el que se camuflan los miedos y se aquietan las tribulaciones.
Y uno acaba por acostumbrarse, como quien adolece de un mal crónico. Empezó acercándose suave, como una marea que va haciendo retroceder a la orilla, constante, inflexible, hipnótica… dejándome incapacitada para resistirme, sintiéndome arrullada por su anestésico efecto sobre esta innata desazón.
Pero mi mundo son las palabras, ellas me rescatan y me hacen transformarme, desarrollarme, me empujan y me retraen a su antojo, se vuelven reflexivas mostrándome la huella de cada paso dado, o parecen oráculos lanzándome revelaciones sobre el dique que aguarda mi arribo. Merodeando los sentimientos haciéndolos florecer o arañando la costra bajo la que se ocultan heridas por este malestar.
Aun así, cada vez me cuesta más conjurarlas, y me gana la tristeza, como un tullido resignado a continuar sin una vida plena, sosteniéndose.
Apenas tengo nada que decir, se me pierden los mensajes escabulléndose, como si tuviera un roto en la funda que me cubre. Pero mi avidez por ellas es tanta, que suplo mi incapacidad de crearlas, absorbiendo la de otros y me urge leer, al igual que me urge encontrar la medicina precisa para volver a escucharme y escuchar aquello que debe ser, que siempre ha sido: mostrar, a través de las palabras, lo que no puede aflorar de otra manera.
No existe la timidez en las palabras, ni los complejos, ni los tamaños, ni tampoco existen clases, ni importa la condición. La palabra es, en sí, un mundo infinito que permite a cualquiera, adentrarse en universos sin límites.

TU, ESPLENDOR EN LA SOMBRA

 
Tu, esplendor en la sombra
 

Déjate de mesura,
revuelve la sangre
que se escapa entre tus dedos,
mánchate con ella,
hazla pintura de guerra
siéntela tibia, circulando, espesa…
Cuando te vayas,
que tu huella sea imborrable
que aquella tierra que ha de caer
no oculte jamás tu perfil,
amable, entregado, sacrificado, luchador,
reliquia, en cada corazón que anidaste.
Seccionada de tu propio avance
transferida a otro espacio ya habitado
que nublando tu esplendor
te confinó a ser sombra
de otro reflejo.
Jamás se consumió tu espíritu,
nacido de la esencia pura de la madre tierra,
apadrinado por el mismo viento, indómito,
y mimado por el mar, impetuoso.
Principio y fin de una causa,
causa que en el tiempo se hereda,
herencia que se hace semilla,
semilla que acuña a tu casta.        (A mi madre)