Archivo mensual: enero 2008

Domingo

 
Melancolía (AMA)
     Esta vez he de decir "¡Por fin terminó la semana!"… no ha resultado buena, no, buena no es la palabra. Simplemente fue catastrófica, y casi desde su inicio, se fueron sumando una serie de catastróficas desdichas, como la película infantíl.
 
     No son buenos tiempos, aunque tampoco demasiado malos, me voy manteniendo a flote, que no es poco. Pero es un ejercicio que noto cómo me va desgastando, cada vez más. Siento el alma pesada, acomodada junto a mis zapatos al caminar. Con la constante amenaza de la lágrima fácil y amarga. Tengo huídos los sueños, ocultos en los pliegues de una almohada que ya no puede ayudarme con mis desvelos, porque la sobrecargué demasiado. Y el tiempo ha ido borrando de mi horizonte todas las metas y las ganas que me empujaban a pretender un mañana diferente.
 
     Me cuesta sonreir, se me ha ido bajando el ceño formando un feo pliegue en la frente y descubro en mis niños caritas de preocupación al mirarme que me alarman, a veces se atreven a decirme que siempre estoy triste, o cansada… y no sé que contestar, porque es sencillamente cierto, y una se siente un tanto madrastra, más que madre.
 
     Y luego aparecen de improviso semanas como la pasada, que de lo puro negra que resultó, nos hacen volver a percibir el resto de colores que nos rodean. Recolocan las prioridades y sacuden el espíritu de sacrificio de uno. Pero, sé que aún no ha concluido todo, me rondan un par de catastróficas desdichas más, y estoy cansada de mantenerme a flote…¿Serviría de algo hacerse el muerto y que un trasatlántico la rescatase a una?.
 
     Seguramente…solo en mis sueños, si consigo al fin dormir y recuperarlos.

Haiku

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Me prometerás

 

feroz éxodo eterno

 

le dijo al viento.

Veterano

07

Veterano

 

Si pudieras ver como mira él,

mucho más allá de la soledad.

 

Un atardecer, si deja de llover,

la tranquilidad nos arropará.

 

Y si sientes que en su banco

no lo has de encontrar,

será que lo has dejado marchar.

 

Cada amanecer sombra del que fue

es lo que hallará oculto en su mirar.

 

Guarda en su piel memorias del ayer

la felicidad y todo su pesar.

 

Y si alargas a él tu mano

y averiguas quién es,

uniréis al fin promesa y verdad.