Archivo mensual: abril 2010

Entre pregunta y pregunta

Amargo, como el café al que no puedo renunciar, es tu sabor.

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Me pregunto:

¿En el patológico miedo a los truenos se encuentra, quizás,

la
envida de no saber cómo alzar la voz por encima de las otras para hacerme oir?

Fumando espero…


¿Sabes qué es ser la ceniza
de la vida que otros se fuman?

¿Cuántas tengo…?

ADICCIONES

Repentinamente

uno encuentra una tregua

después de arrastrarse

por la árida heredad

de la vida.

Y en esa repentina paz,

te dejas ser…


Acudiendo una y otra vez

como el niño asustado

que escapa del castigo

hacia su lugar secreto.


Y cuando la existencia

resulta insoportable

sin el nexo perpetuo

entre vida y oasis,

cae el telón

que oculta el escenario,

mostrando el aterrador infierno

en el que un elixir embriagador

nos mantenía narcotizados

títeres de nuestras desdichas.

Esta vida loca

Maquillas el corazón   

con sugerentes matices,

vestida para desertar

sufriendo minutos

seduciendo sombras.

 

Con paso vacilante

persigues espejismos

que se desvanecen como humo

estrellándose, de pronto

con la tóxica realidad.

 

Y no mueres en la herida

porque es tu cuerpo cicatriz,

por encima de tu pena

dulzura que se apaga,

sosteniendo la sonrisa.

Romance de Curro el Palmo

"…
Ay, mi amor,

sin ti no entiendo el despertar.

Ay, mi amor,

sin ti mi cama es ancha.

Ay, mi amor

que me desvela la verdad.

Entre tu y yo, la soledad

y un manojillo de escarcha…"

Poetísas…

 

 

ADIOS   II

Navegar
entre las olas del recuerdo,

Mecerme
en el vaivén de nuestras risas,

Galopar
entre las verdes ilusiones

Entonando tus canciones preferidas.

Cuantos
años vividos a tu sombra

Pasado
que nunca ya será presente

Primaveras
convertidas en inviernos

Te
escapaste de mis sueños para siempre.


ADIOS
III

Tantas palabras mudas

Se agolpan en mis silencios,

Ríos invisibles anegando

Los profundos desiertos de mi alma,

en mi garganta ya no quedan gritos,

perecieron  para siempre en la distancia

ahora sé que ya no podre encontrarlos

se han ahogado en el pantano de mis lágrimas.

(Palmi Merino Portela)