Archivo mensual: octubre 2010

Estupidez

Nacer una y otra vez

torpe, expuesto, tímido

porque la vida se repite

a pesar de tus súplicas.

 

Querer ser y no llegar

querer huir y no encontrar

la forma de crecer

de transformarse en titán

de pisar más fuerte, de gritar

de vivir sin miedos.

 

Buscando la puerta

hallar una llave

que se perderá de nuevo

inmersa en ese rio

que amenaza los diques.

 

Se llevó el tiempo

la única posibilidad

de escapar.

Miniaturas en Haikus

Una caricia

los brazos de los ríos

entre la hierba.

 

El sol despierta

y el mar entre las rocas

se despereza.

 

Sobre los montes

sacude la mañana

su húmeda bruma.

 

Después del llanto

deshoja margaritas

el desengaño.

 

La primavera

derrama la esperanza

en verdes mares.

 

Miles de perlas

adornan la mañana

tras la rosada.

Con los ojos abiertos

Oro líquido se derrama el sol sobre la solitaria arena. La noche lo empuja suavemente para que se acueste al arrullo del mar. Las nubes van tejiendo un fino tul con el que cubrirse al abrigo de la helada.

Nadie queda ya para admirarse de la estampa. Nadie, salvo tú. Ajeno a tanta belleza. Perdido entre las aguas que miras con fijeza.  Esperando que cada ola que rompe arrastre ante ti augurios del mañana.

Una oscura línea define el horizonte materializándolo como una prometedora sombra. Quizás con las visiones ocurriese igual y en el crepúsculo se encontrase el instante de comunión entre deseo y realidad.

La magia de esa hora bruja regala una sucesión de tonos, brillos, claroscuros, suspiros… y todo parece posible.

Te quedas ahí resistiéndote a parpadear siquiera. Un momento y todo vuela. Así es el tiempo.

Querido hijo II


Si pudiera en mis manos mecerte por siempre

Guardarte en mi pecho al abrigo del frío

Que sintieras como llama el corazón mío

Y mis labios  vibrantes  arrullarte la frente.

Querido hijo

Por ti volvería a recorrer caminos olvidados

Por ti dejaría de lado las promesas de no regresar

Por ti, vida mía, me enfrentaría a lado más atormentado de mi vida

si con ello lograse que fuera tu viaje un camino de rosas.

ENCUENTROS

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Viajar la tierra toda por hallarte

desafiando al tiempo mismo que nos huye

salvando la distancia fría que destruye

el calor que guardo, impaciente, por sentirse.