Archivo mensual: noviembre 2011

Verdades o mentiras

Cazador

Servirse del delirio ciego

de un nuevo corazón

atrapado por el tuyo

ya muerto, envenenado,

que en su hambre inmortal

la sangre exprime,

elixir de la vida

que él no siente.

 

Destruir sus piadosos latidos

con tristes tonadas

filtro que en las frías noches

extrae tu dolor aciago

ambicionando

el puro anhelo

que el amor que se abre

lleva dentro.

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En esos momentos locos que uno se deja llevar

Enredando sobre el alma

Alcanzar el alma es un acto sencillo, a pesar de ignorarse en estos sombríos tiempos que corren. El alma es el centro incólume de uno mismo, la vulnerabilidad misma del ser.

Acariciarla en un solo gesto no entraña dificultad, pero requiere, como todo tesoro escondido en un complejo laberinto de complicadas trabas que se alzan para protegerlo, de una naturaleza íntegra, armado con la franqueza en una mano y la honestidad en la otra, y que el objetivo para destaparla sea tan albo, simple y verdadero como lo que se desea alcanzar.

Entonces te encuentras deslizándote a través de un caudal que lleva, de forma natural, a la autenticidad y entrega más incondicional y categórica.

Nuestra existencia sería más intensa si caminásemos con el alma al aire, pero nos resulta tan antinatural  como andar desnudos. Demasiados siglos de ornamentos, secretos y preceptos. Las almas se han retraído a lo largo de la historia de la humanidad convirtiéndose en un concepto devaluado e improductivo.

Si las almas se encuentran, el mundo adquiere otra textura, deja de asfixiarnos, se acompasan los alientos y la ansiedad desaparece. Llegando al alma se revela otra manera de vivir.