Archivo mensual: noviembre 2012

Entre mareas y mares

 

Naufragado

hundido en la arena húmeda

de lamentos

esperando

entre amaneceres y ocasos,

alma suspendida en el tiempo,

que retorne de nuevo la corriente

arrastrándolo

rompiendo su desconfianza

para liberar por fin

el ímpetu de su tormenta.

 

ENTRE LA NIEBLA

 

El despertar violento, húmedo. El pulso acelerado, el aliento trémulo. Un sueño pero ¿Cuál? El cuerpo se estremece ante un recuerdo que huye. Seguramente es mejor así. No recordar un sueño del que sería un tormento despertar. Mejor permanecer perdida entre la niebla.

ME GUSTA EL FRÍO

Otro día que termina y casi alcanzamos la mitad de semana. No habrá días de fiesta que nos hagan disfrutar de un respiro para continuar quizás con más ganas o al menos, de forma más descansada, así que nos toca afrontarla con valentía y serenidad, si eso es posible.

Me gusta el frío, que hace que nos envolvamos en cálidas prendas que te abrazan solo para reconfortarte. Sin preguntar, sin reclamar, sin hablar. En las que te resguardas de todo, incluso de lo que te rodea. Mi ánimo del norte despierta en cuanto el frío irrumpe en escena, Pero disfruto perdiéndome en grandes prendas que me abriguen, o confundida entre los pliegues de esa manta que termina por ser un apéndice de uno.

Un poco de música, gruesos calcetines de lana y una camisa de paño que podría habérsela quitado a un fornido leñador, recostarse y leer. Una deliciosa noche para un martes cualquiera.

Me gusta el frío.

Lunes… otra vez

Hoy estoy nostálgica. Es lunes y no son mis días preferidos precisamente, aunque no creo que eso tenga mucho que ver. Mas bien ha de deberse a los últimos días un tanto inusuales para mi. El fin de semana ha dado para más de lo esperado, aunque el tiempo se escurra entre los dedos como el agua cuando uno está disfrutando o, al menos, puede contar con espacio para un poco de tranquilidad.

Parece que cuando dispones de minutos e incluso un par de horas para ti, la mente tiende a entretenerse en retroceder, en lugar de mirar hacia delante, lo cual, visto el panorama que se despliega ante nosotros, tampoco es muy de extrañar.

Nostálgica, melancólica, con esa especie de tristeza mansa que se instala en el alma mirando las imágenes del pasado que aun conservan su orden cronológico al detalle.

Todo lo que se va, lo que perdemos aunque hayamos vivido, nos causa cierta tristeza, aunque hay que reconocer que  a veces, también nos arranque más de una sonrisa.

Espero que el contacto con mis retoños a la vuelta del cole me espante la nostalgia con el sonido de sus voces y el ímpetu de sus prisas que no me dejan tiempo para nada que no sean ellos.